Avdat, una ciudad nabatea no Sur de Israel

Avdat se encuentra en la loma de un monte en el centro de las Alturas del Néguev. En ese punto, en el que convergen las rutas desde Petra (actualmente en Jordania) y Eilat para proseguir hacia la costa del Mediterráneo, erigieron los nabateos un apostadero para sus caravanas.

Lo poco que sabemos de los nabateos proviene de geógrafos e historiadores romanos. Eran tribus nómadas del norte de Arabia que deambulaban y comerciaban, y que más adelante se establecieron en poblaciones sedentarias para crear finalmente un reino independiente cuya capital era Petra, en las montañas de Edom. En el apogeo de su poderío, desde el siglo I AEC hasta el siglo I EC, los reyes nabateos gobernaron en las regiones que hoy en día pertenecen a Jordania, Siria e Israel. Su contacto con el mundo helenístico ejerció gran influencia sobre su cultura material y se puso de manifiesto especialmente en su arquitectura.

Los nabateos acumularon grandes riquezas por el comercio en perfumes costosos y especias del este de Africa y Arabia, que transportaban en caravanas de camellos hacia la costa sur del Mediterráneo; Gaza era su principal puerto y depósito. El Néguev era el contacto terrestre directo con la costa del Mediterráneo y los apostaderos nabateos a la vera de sus rutas principales evolucionaron hasta convertirse en ciudades. En esta región desértica e inhospitalaria, los nabateos desarrollaron una agricultura basada en terrazas construidas sobre las laderas de las montañas. Para contener los aluviones de agua construyeron represas en los valles y para colectar el agua de lluvia, cavaron cisternas en la roca. Estas medidas, promovidas por el gobierno central nabateo, consolidaron su control sobre el Néguev y garantizaron el paso seguro de las caravanas.

El reino nabateo fue conquistado por los romanos en 106 EC y anexado al Imperio Romano. Desprovista del comercio de las caravanas, Avdat comenzó a declinar. En el siglo III se transformó en una población de corta vida destruida por el terremoto de 363. En el siglo VI, bajo el gobierno bizantino, se construyeron una ciudadela y un monasterio con dos iglesias en la acrópolis y zonas residenciales en las laderas. La ciudad fue destruida, probablemente por un terremoto y abandonada en el siglo VII.

Las principales excavaciones de Avdat se realizaron entre 1958 y 1961. Desde entonces y hasta 1993 se efectuaron nuevas y limitadas excavaciones, en las que se descubrieron muchos objetos, incluidas decenas de inscripciones que han contribuido en gran manera a nuestro conocimiento de la historia y cultura de la ciudad durante sus diversas fases de existencia.

La Avdat nabatea

Avdat fue fundada en el siglo I EC; lleva el nombre del rey nabateo Obodas, que era reverenciado como una deidad y que, según la tradición, fue sepultado allí. Su nombre se conserva en la denominación árabe de la ciudad, Abdah.

En la acrópolis de Avdat, los nabateos construyeron un templo y edificios públicos que eran visibles desde lejos y que servían de paradero a las caravanas. Sobre la estribación este de la acrópolis, la Avdat nabatea incluía también un barrio residencial, un campamento militar y varios corrales en los que se encerraban camellos, cabras y ovejas, y en los que se criaban caballos, que se hicieron famosos como caballos de carrera.

El antiguo templo de Obodas fue construido a fines del siglo I AEC, en la parte sur de la acrópolis. Sus dimensiones eran 14 x 11 mts. y se conservó parcialmente debajo de la torre sudeste de la fortaleza bizantina. Consistía en un atrio, un vestíbulo y un adyton en el extremo norte, que se dividía en dos recintos en los que se rendía culto a Dushara y Allat, las dos principales deidades nabateas.

A fines del siglo I EC se construyó un nuevo templo en la acrópolis, del que sólo se ha conservado el podio, compuesto de tres muros de contención que rodeaban el borde del acantilado. En el ángulo inferior sudoeste del podio había una complicada vía de acceso (10 x 6 mts.), desde donde se llegaba al templo a través de una escalera de caracol que subía alrededor de una gruesa pila central. En los restos de este acceso se encontraron numerosas inscripciones, algunas de las cuales mencionan al rey nabateo Haretat (Aretas). Muchas secciones de columnas que ostentan marcas de mampostería, que fueron encontradas en usos secundarios en edificios posteriores, pertenecieron aparentemente a las columnas de la exedra del templo, de la que sólo se han conservado algunos adoquines de piedra del podio.

En el nordeste de la acrópolis había un campamento militar que albergaba a los jinetes de las unidades del cuerpo de camellos que protegían la ruta de las caravanas. El campamento medía 100 x 100 mts. y estaba rodeado por una muralla con torres de guardia y un portal.

Un hallazgo singular del período nabateo es el taller de alfarería de Avdat. Este edificio cubría una superficie de 140 m2 e incluía una habitación para preparar la arcilla y otra con un torno y un horno. Allí se encontró una gran variedad de cacharros, algunos de ellos pintados y decorados delicadamente con motivos florales rojizos y parduscos.

La Avdat romana

A mediados del siglo III, Avdat fue repoblada como parte del sistema sur de defensa de la Palestina romana. Se transformó en un importante puesto militar y se fomentó el asentamiento permanente de nómadas de origen árabe. En 267-8 se erigió en la acrópolis un templo a Zeus Oboda (Zeus de la ciudad de Oboda) que, al igual que el templo nabateo que lo precediera, fue desmantelado y sus piedras fueron usadas en edificios bizantinos.

El barrio residencial de la ciudad romana incluía varias decenas de viviendas en el extremo sudeste de la acrópolis. Eran casas con patios, construidas a lo largo de calles estrechas y perpendiculares. Las habitaciones estaban techadas en un estilo interesante: dos, tres o cuatro arcos sostenían un techo de grandes lajas planas, cuyo largo determinaba la distancia entre los arcos; una solución creativa ante la ausencia de madera local.

La Avdat bizantina

Avdat alcanzó la cúspide de su prosperidad durante el siglo VI. La ciudad contaba con una población estimada en unas 3.000 almas y siguió desempeñándose como puesto de avanzada para la defensa del Néguev. También se realizaron intentos para reanudar el comercio de las caravanas árabes y se cultivaron nuevas especies agrícolas; algunos lagares excavados hablan del cultivo intensivo de vides en la región. La zona de la acrópolis fue completamente reconstruida, destruyendo y sepultando los restos de los templos y edificios de los períodos nabateo y romano. La acrópolis fue dividida en un área religiosa el monasterio al oeste y la ciudadela al este.

En el monasterio de la acrópolis se construyeron dos iglesias y edificios de culto. A la iglesia del norte, al estilo de una basílica, se llegaba desde un atrio con una cisterna y tenía un solo ábside. Detrás de él, hacia el oeste, había una pila bautismal en forma de cruz y otra más pequeña para el bautismo de los niños.

Las inscripciones en las losas que cubrían las tumbas datan de 542 a 618, y brindan información acerca de la comunidad cristiana bizantina de Avdat. Una de las inscripciones registra el nombre de la iglesia: el Martirio de San Teodoro. Teodoro, abad del monasterio de Avdat también conocido por otras inscripciones, fue sepultado en la iglesia de la parte sur.

A comienzos del período bizantino se construyó una ciudadela en la parte este de la acrópolis, para protegerla de los merodeadores nómadas. La fortaleza (60 x 40 mts.) estaba rodeada por una muralla con tres torres en cada lado y un portal que la conectaba con el monasterio.

En el centro del patio de la ciudadela se había cavado una cisterna en la piedra. En su parte norte había una pequeña capilla para uso de los soldados de la guarnición. En las nuevas excavaciones, a partir de 1990, se encontró una gran sección de una sólida pared de piedra, no protegida por terraplenes. El muro tenía 1,20 m. de espesor y un portal bien construido.

El barrio residencial bizantino incluía numerosos edificios en las laderas debajo de la acrópolis, que fueron construidas en varias terrazas y que incluían en la parte trasera grutas talladas en la blanda piedra caliza de la ladera. Entre las estructuras excavadas se cuentan patios y recintos techados con arcos cubiertos con lajas. En las grutas se habían cavado espacios de almacenamiento y en una de ellas se encontró un trapiche. Algunas grutas estaban decoradas con cabezas de toros talladas. También se encontraron inscripciones en pintura roja que incluían una cruz. Una de las inscripciones es un pedido a San Teodoro, patrón de la ciudad, para que la protegiera del mal de ojo.

Las excavaciones de 1958 fueron llevadas a cabo por M. Avi-Yonah y las de 1959-61, por A. Néguev en nombre de la Autoridad de Parques Nacionales y la Universidad Hebrea; las de 1975-77, por A. Néguev y R. Cohen en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Universidad Hebrea; las de 1989, por A. Néguev en nombre de la Universidad Hebrea; las de 1992-93, por G. Tahal, O. Katz y P. Fabián en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel; las nuevas excavaciones de 1999, por P. Fabián en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel.